― ¿Qué es lo que quiere? ― pregunta Ana furiosa.
― Siéntese y le diré ― respondía Marcos sonriendo burlonamente.
― Estoy trabajando y no puedo ― decía Ana molesta, por lo que Marcos no la deja de hablar jalándola del brazo sentándola del golpe.
― ¡¡Que no oyó que se siente!! ― gritaba Marcos haciendo que ella se sentara asustada viendo sus ojos que estaban inyectados de sangre dado por la droga que él había aspirado.
― ¿Qué es lo que quiere? ― preguntaba Ana un tanto intimidada.
― Una simp