— ¿Señora no va a bajar? —me pregunta Nana y niego.
— ¿Sabes algo? Primero me dice que quiere, que nuestra relación funcione y mira, trae de vuelta a la casa a esa. Es más, dudo que se haya ido… es un mentiroso —camino de un lado a otro molesta. —Lo odio —digo.
—Voy a buscarle algo de ropa —dice y se ríe como si fuera gracioso.
—Eso es otra cosa, odio esa ropa, no es de mi gusto. Es como si fuera para una camarera de bar y a mí no me gusta mostrar, bueno si pero no así. Odio esa ropa, odio esta