otra vez estaba sola, papá se había ido a una entrevista de trabajo, hoy le pondría fin a este calvario por el que estaba atravesando.
- Gabriela!-
llamaron a la puerta, era Camilo y yo fui y abrí la puerta, el al verme sonrió, me hubiera gustado sonreírle de vuelta, pero lo cierto es que ya no tenía ganas.
- dios mío! por qué no contestas! -
me regaño, yo desvíe la mirada de la suya.
- que haces aqui Camilo?-
le pregunté, el me miró con el entrecejo fruncido
- saber cómo estás! hace tanto que