nos abrazamos y fue la despedida más doloroso en la vida,
—¡luna!,—grito mi madre, ya es hora,
nos abrazamos por última vez y me di la vuelta para irme, cuando volteo veo a canek y había algo en su mirada que me pedia que no me vaya peri puede decir nada y el tampoco,
—¡vamos hija!,—me abrazo y subimos al auto que mi padre pudo conseguir,
—papá ¿si sabes manejar verdad?,—le pretende preocupada,
—si hija no te preocupes lo tengo todo controlado,
mientras nos íbamos en el automóvil volteo a ver