POV de Lyra
Me volví a poner el anillo, pero eso no significaba que estuviera en paz. Ni de cerca.
Para el mediodía, la mansión ya había retomado su ritmo habitual. El personal se movía silenciosamente por los pasillos y los guardias permanecían en sus puestos como estatuas. Todo funcionaba como una máquina: preciso, eficiente y frío. En medio de todo aquello, yo estaba sentada en el borde del asiento junto a la ventana de mi habitación, con las rodillas pegadas al pecho, observando la ciudad a