capitulo 4

Al llegar a casa estoy más que feliz con la noticia que me dio el señor Rosse, aunque también estoy nerviosa porque dijo que me entraría a la mejor universidad y no tengo ropa adecuada.

—¿Pasa algo, Alessia? —no sé por qué, pero siempre que me llama por mi nombre siento cómo todo el cuerpo se me eriza.

—No es nada, señor Russo.

—Claro que sí, dime, tal vez te pueda ayudar.

—Es que no quiero molestarlo.

—Vamos, dime.

—Lo que pasa es que usted me va a llevar a una buena universidad y la verdad no tengo casi ropa adecuada, tal vez si usted me adelanta el pago podré conseguir algo más decente.

Este se queda mirándome por unos segundos, cosa que me pone más nerviosa.

—Te ayudaré con eso, no te preocupes.

—¿Adelantará mi pago?

—No, algo mejor.

Este se va dejándome con la palabra en la boca, así que voy a mi cuarto y me cambio colocándome el uniforme.

—Hola, querida, ¿cómo les fue?

—Oh, Carol, estoy tan feliz.

—¿Y eso?

—El señor Russo me pagará la universidad.

Cuando le digo eso, Carol abre los ojos a más no poder, como si no pudiera creer lo que le estoy diciendo.

—¿Eso te dijo el señor Russo?

—Así es, dijo que me entraría a la mejor universidad.

—Vaya, eso sí que fue raro.

—¿Por qué lo dices? —comienzo a sacar todo para preparar la cena.

—Porque el señor Russo no es un hombre que hace caridad, él odia a la gente que no es de su mismo nivel. Hasta ahora no sé cómo es que me quiere a mí, tal vez es porque nos conocemos desde que él era pequeño, pero con las otras personas es una m****a de persona.

—Vaya, pues yo sí había visto que era clasista, pero no pensé que fuera tan malo.

—Sí, por eso estoy sorprendida, hija, no creo que debas aceptar eso.

—¿Por qué lo dices, Carol? Es una gran oportunidad para mí.

—Es que siento que si lo aceptas estarías vendiendo el alma al diablo, lo conozco y sé que él no da nada gratis.

—Mmm, no lo sé, Carol, lo pensaré.

—Piénsalo bien, querida, no quiero que el señor Russo se aproveche de tu inocencia, él no es un hombre de confiar.

—¿Qué tanto hablan? —la voz del señor Russo nos hace sobresaltar a las dos.

—Nada, señor, aquí Alessia me estaba contando que usted le pagará la universidad.

—Así es. Ah, y hablando de eso, Alessia, mañana tendrás todo lo que necesites, comienzas mañana mismo.—¿Qué? ¿Tan rápido?

—Tan rápido, señor.

—Tengo influencias, ten —me extiende una hoja donde hay un horario—. Este es tu horario de clases, todo es en la mañana para que puedas trabajar aquí en la tarde.

Miro a Carol y esta parece estar sorprendida.

—Claro, señor Russo, muchas gracias por esta oportunidad, no lo defraudaré.

—Ah, una cosa más, debes decir que tú eres familiar mío, una prima lejana.

—¿Por qué, señor?

—Es una escuela elitista, querida, no creo que acepten a una criada.

Y vuelve ese maldito término, odio que me diga de esa forma.

—Está bien, señor.

—Si no es más, me retiro, espero la cena.

Más tarde le damos la cena y, al acabar con las tareas de la casa, me voy a mi habitación, sorprendiéndome al ver un montón de prendas y cosas para la universidad sobre la cama, y un pequeño escritorio con un bonito computador en ella.

—¿Qué es todo esto?

Miro y veo una nota que al parecer es del señor Russo, donde dice que espera que me sirva todo.

Debo agradecerle, esto es mucho, pero ahora debo dormir porque mañana empieza una nueva etapa para mi vida. Seré la mejor de mi clase y haré que el señor Russo no se arrepienta de haberme ayudado.

A la mañana siguiente amanezco animada, así que me meto al baño y luego salgo para buscar entre toda la ropa que el señor Russo me compró algo que me llame la atención, hasta que encuentro unos lindos pantalones con una camisa que es sencilla pero se ve linda.

Bajo a desayunar y Carol, al momento de verme, se queda con la boca abierta.

—Mírate, te ves hermosa, ¿dónde conseguiste la ropa?

Cuando le voy a responder aparece el señor Russo, que al verme sus ojos se quedan observándome más de la cuenta.

—Veo que te quedó bien la ropa que te compré.

Veo cómo Carol me mira como pidiéndome explicación.

—Sí, señor, todo es perfecto, pero me gustaría que me fuera descontando del sueldo lo que gastó en mí.

—Alessia, ya te dije, tengo mucho dinero.

—Eso lo sé, señor Russo, solo que no me sentiría cómoda aceptando esto, suficiente tengo con la universidad.

—Está bien, desayuna para irnos.

¿Esperen, él me llevará?

—¿Usted irá conmigo?

—Así es, pero solo será por hoy.

—Ok.

Cuando este se va, Carol me coloca la taza de café.

—Así que el señor te dio la ropa.

—No me mires así, Carol, no tenía nada que ponerme, así que le pedí un préstamo para comprar ropa, pero nunca esperé que me fuera a comprar de todo. Ahora no sé cómo le pagaré todo esto, esta ropa se ve que es demasiado costosa.

—Ahí lo irás haciendo, ahora corre que al señor no le gusta esperar.

—Deséame suerte. - Esta me sonríe.

—No lo necesitas, mi niña, pero sí éxitos en tu primer día.

Dejo un beso en su mejilla y me dirijo hasta la salida donde se encuentra el señor Russo, que muy caballeroso me abre la puerta.

—¿Muy emocionada? —pregunta como para romper el hielo.

—Sí, nunca pensé que esto me fuera a pasar a mí, o bueno, sí lo pensé, pero no tan rápido, y todo es gracias a usted. En serio, no tendré cómo pagarle todo esto.

—Solo sé la mejor.

Cuando llegamos, todo aire… pero siento cómo mi mano es tomada por la del señor Russo, haciendo que mis mejillas se pongan rojas.

—Tranquila, solo sé tú y recuerda las reglas.

—Sí, señor Russo.

—Aquí puedes decirme Ángel, recuerda que somos familia.

—Está bien, adiós, Ángel, y gracias por traerme.

En ese momento hago algo estúpido, y es acercarme a él y dejar un beso en su mejilla. Cuando me separo veo que este se queda mirando la nada, así que antes de que me diga algo salgo corriendo como niña pequeña.

ÁNGEL RUSSO

Cuando veo a Alessia salir corriendo no puedo evitar soltar una sonrisa por lo inocente que puede llegar a ser, aparte de hermosa. Todavía no sé por qué hago todo esto por ella, nunca me ha interesado lo de ayudar al prójimo, pero con ella las cosas son diferentes, es como si quisiera protegerla de cualquier cosa.

—¿Qué mierdas te pasa, Ángel? Debes mantenerte a raya con esa chica, recuerda, es una criada, no encaja en tu vida, Ángel.

Cuando llego a las oficinas del hotel, lo primero que veo es a Massimo con un licor en la mano.

—¿No crees que es muy temprano para tomar?

—Quiero matar a mi madre —dice bastante serio.

—¿Y ahora qué pasó?

—¿Cómo pudo tratar de esa forma a Alessia? Por Dios, es que siento rabia.

—Te dije que era mala idea, pero no me hiciste caso.

—¿Ella está enojada?

—No, estaba algo alterada, pero logré calmarla.

—Tengo que verla.

Este se para y camina hasta la puerta, pero yo lo detengo.

—¿A dónde vas?

—¿No es obvio? A tu casa.

—Ella no está.

Este me mira sin entender.

—Alessia ingresó a la universidad y no regresa hasta la tarde.

—Pero ¿cómo? Ella no tiene recursos, además… - Este se queda pensando unos instantes hasta que me mira con una sonrisa.

—No puede ser – ¿Qué le pasa? - ¡Tú se la pagaste! – grita sorprendido.

—Sí, se la pagué, la chica tiene potencial, podría ser de gran ayuda en un futuro con nuestros hoteles.

—Admite que te cae bien —dice con una sonrisa.

—Solo lo hago porque me puede servir.

—Como digas, entonces iré en la tarde, quiero invitarla a cenar.

—Ella no puede.

—¿Y por qué no?

—Joder, Massimo, debe estar concentrada en su estudio.

—Relájate, padre sobreprotector. - ¿me acaba de llamar padre sobreprotector? M****a, se escucha perturbador.

—Mejor cállate y déjame trabajar.

Massimo se va, así que me concentro en algunos pendientes hasta que siento cómo la puerta es abierta sin tocar.

—¿Quién entra sin tocar?

Cuando levanto la mirada veo a la sexy Casandra con un vestido bastante sensual.

—No pensé que yo tendría que tocar —me sonríe coqueta y se acerca a mí—. ¿Me extrañaste, amor?

—Claro que sí, preciosa.

Esta se sienta encima de mí y besa mis labios.

—¿Qué te parece si nos divertimos un rato?

Retira su vestido de un tirón, dejándome ver su sexy lencería.

—No me puedo negar a ti.

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP