Cap. 30 Acechados
“Si tocan a un hijo nuestro, nuestro furor se enciende para protegerlo”
Noah veía a su hermano llorando y a su perro lobo lamiéndolo, Saíd se acercó en la silla de ruedas.
—No debes… Estar triste…
—Mi mamá… Me vendió…
¿Cómo abordar ese asunto? El anciano se colocó junto al niño y le dijo:
—¿Crees a tu madre capaz de algo como eso?
El niño se alzó de hombros…
—Debes saber que cuando uno es poderoso harán de todo para derribarte.
Noah estaba sentado con ellos.
—¿Por qué abuelo?
—Porque l