—Te ves… diferente —dice al final
—Para bien, espero —respondí— Ven —lo tomé de la mano, notando el leve temblor en sus dedos— Ya está la cena.
Lo guié hacia la mesa y la sorpresa volvió a iluminar su rostro al ver el banquete…
La vajilla fina, el vino descorchado, el pastel de chocolate que sabía e