—Yo me quedaré aquí en Viernacruz —respondí con una sonrisa tranquila, aunque el nudo en mi garganta me traicionó—. Claudio y yo nos mudaremos a una casa nueva por aquí.
Sus ojos se iluminaron y miró de inmediato a Tadeo, sin necesidad de decirlo, dejando claro que no quería viajar tan lejos.
—¿Por