Mundo ficciónIniciar sesiónVerlo determinado y sin dar su brazo a torcer me dio más ánimos y en parte pude calmar mis demonios, el trato era ir los 2 y avisarles a los chicos, eso me incomodaba pero accedí, no podía negar que necesitaba que alguien nos cuidara las espaldas.
La mansión Fertuchini era nuestro punto de encuentro, lógicamente llegar allí y ver que eran a más custodiado que el castillo de la bella durmiente era asombroso, la oscuridad de las nubes tapando la luna era algo