Capítulo 9: Planes
Con esa declaración todos los mafiosos miraron a ver a ambos jóvenes, ya que una de las pocas cosas que respetaban entre ellos: era que nadie desearía a la mujer del otro.
Algo que obviamente estaba ocurriendo en esos momentos.
Al notar que eran el centro de atención, Tomás simplemente hizo una mueca y giró los ojos en señal de fastidio.
- Perdón Ares – empezó a decir – pero esto no es mi culpa si no de tu mujer, ya que ella usa este tipo de ropas tan provocativas a propósito