Capítulo 53: El discurso del alfa.
Tras compartir una sonrisa cómplice, Anna y Dante dirigieron su atención hacia Alastor, quien, tras asentir, se dio media vuelta y comenzó a subir los pequeños escalones.
“Alastor…” ―gruñó Aníketos, algo que lo hizo detenerse― “Lo lamento, no sé que me pasó” ―gruñó el lobo con un tono de voz algo apagado y notablemente cansado
“No uses ese tono conmigo” ―gruñó Alastor― “Tú no eres ningún cachorro, no tienes que perder la cabeza por tonterías, además, no tienes nada que probar, eres el alfa de e