—Dylan… te lo puedo explicar— dijo ella impresionada por la mirada heladora que tenía su hermano.
—No quiero escucharte Gina. Tú— dijo mirando a Ryan— ven conmigo. Ahora.
Ryan bostezó una vez que su amigo salió de la habitación y se dirigió a Gina con una sonrisa un poco adormilada.
—No te preocupes cielo. Charlaré con el y verás que estará todo más que bien. Te veo luego en el desayuno— dijo el y después le dio un intenso beso que la dejó con ganas de mucho más.
Lo vio salir tranquilo y decidi