Vieron a una mujer alta de unos cuarenta años, con ojos pequeños y pómulos prominentes, entrar. Llevaba una bata amarillo tierra y sostenía una cesta en la mano. Miró a su alrededor hasta que vio a las personas dentro, luego sonrió con amabilidad.
Cuando vio a Daniel y Karina, dijo: ——Hermano Daniel, encontrarlos en la ciudad no fue fácil. ¿Llegué justo a tiempo para la cena? Vine a visitar a algunos parientes y de paso les traje algunos huevos de gallina de mi casa. Escuché que en la ciudad