— Suéltenla ya malditos. — Escuché la voz de Damián y voltee para verlo correr hacía nosotros con sus garras afuera, con las cuales cortó la garganta de uno de los guardias que me sostenía y este cayó al piso desangrándose mientras el otro se preparaba para atacar a Damián.
— Nos están atacando. — Gritó el otro guardia sacando sus garras también y muchos lobos y guardias empezaron a acercarse, rodeándonos, listos para ir en contra de Damián.
Mi corazón entró en pánico, Damian a pesar de que er