Parecía que no le tenía tanto miedo a la muerte como el que le producía perder su dignidad, orgullo y beneficios, por fin estaba recibiendo un poco de retribución, pero no era suficiente para pagar todo el daño que hizo.
El auto empezó a moverse y las personas comenzaron a señalar.
— Traidora. —Gritó un hombre al ver lo que estaba escrito y Lorena se estremeció. En ese momento la velocidad del auto pareció bajar.
— Los traidores merecen morir. —Rugió otro hombre y vi a Diana sonreír mientras la