Al acercarme a él, me sonrió, usó esa sonrisa que me encantaba cuando era joven, al ver a su hija, es evidente que es suya, aunque los ojos supongo salieran a la madre, todo lo demás es suyo, ¿Por qué le pregunto si puedo cargarla? ¡No lo sé! Pero lo hago y es cuando noto lo pequeña e indefensa que es, ver cómo aquella pequeña me estiró los brazos me hizo querer protegerla.
¿Qué demonios pienso? No, solo quiero hablar con él, ¿Por qué estoy pensando en otras cosas? No puedo pensar en otras cosas