Cuando terminé la preparatoria, comencé a trabajar, mi madre no podía pagarme la universidad, así que, sin más remedio, comencé a trabajar en una tienda de regalos, la verdad, es que ¡Me encantaba trabajar ahí!
¡Era divertido! Me encantaba envolver regalos, ayudaba a los chicos a escribir cartas de amor y cosas así, siempre imaginaba que era yo quien los recibía, así que ponía gran esmero en mi trabajo, mi jefa realmente apreciaba mi trabajo, pero, aunque me gustaba, no pude quedarme ahí por mu