Veo alejarse el auto de Eric mientras esperamos nos abran la puerta, tanto Amanda como yo alzamos la mano despidiéndonos.
—Hola, Carol, ¿cómo estás? —saludos apenas nos abren la puerta y mi niña entra corriendo como siempre en busca de su prima.
—Hola, hermana, yo bien, pero parece que tú no lo estás, ven, entra.
—Gracias.
—Por tu cara parece ser algo grave, ¿deseas un poco de vino para relajarte? —Me ofrece mientras caminamos hacia la sala —. Sé que necesitas un poco de alcohol para senti