En ese momento, Sofía tenía un enorme dolor de cabeza y no estaba de humor para discutir con ellos. Apartó la mano de Erik y dijo con cierta dificultad:
—Podéis seguir hablando vosotros. Yo bajaré primero.
Temía desmayarse allí mismo si se seguía alargando la situación.
Entró en el ascensor, pero Paulina no tenía intención de dejarla marchar. Miró a Sofía con enfado y le dijo:
—Sofía, ¿qué quieres decir? Rechazaste a Erik, pero ahora flirteas con él. ¿Quieres tener el pastel y comértelo tambié