La respuesta de Sofía fue todo lo ambigua que podía ser, y Yolanda no insistió. Al fin y al cabo, la relación entre Sofía y Julio no era asunto suyo; Yolanda no tenía que entrometerse.
—Vamos. Vamos a comer juntos.
Dante se acercó a ellos. Aquel día se había esforzado al máximo para que su confesión a Yolanda fuese perfecta.
Sofía agitó rápidamente las manos de un lado a otro, declinando la oferta, y dijo:
—No creo que sea una buena idea. No deberíamos estar en vuestra primera cita.
Dante y Yol