Al entrar en la cabaña, el calor de la calefacción envolvió a Sofía, y el frío que le quedaba de cuando estaba fuera desapareció. Se sentía mucho más cómoda.
Fuera, Dante seguía dirigiendo a los trabajadores para que montaran el local. Era obvio que estaba poniendo mucho empeño en ello, prestando atención a cada detalle. Sofía nunca habría imaginado que Dante hiciera un cambio tan grande. Debía de gustarle mucho Yolanda, lo que hizo que se convirtiera en el hombre que era hoy.
—Oye... —Julio hab