—Déjame compensarte —Jaime agarró la muñeca de María, impidiéndole que se alejara.
—Algunas cosas no son tan fáciles de arreglar —respondió María.
—Sé que antes metí la pata, María. Pero ahora lo sé mejor. Sé que tengo que mejorar, así que, por favor, dame una oportunidad —dijo Jaime con cariño.
En realidad, rara vez mostraba esta faceta de sí mismo, así que María se sintió conmovida por sus palabras. Al fin y al cabo, una vez le quiso. Pero aún así, se mantuvo sensata. No eran compatibles. Aunq