—¿Piensas seguir viviendo así, sin rumbo y sin dinero? —preguntó Sofía, con un tono de preocupación en su voz.
Al percatarse de lo negativo que sonaba, Renata esbozó una incómoda sonrisa.
—No parece que tenga muchas opciones, ¿verdad?
—Tienes habilidades en artes marciales —sugirió Sofía, a lo que Renata se encogió de hombros.
—¿Y eso qué? Aun así, nadie me contrata.
—Podrías unirte a mí y trabajar conmigo. —Ese era el motivo detrás de todo esto, en realidad.
Renata la miró sorprendida.
—¿Trabaj