Leo, que había permanecido en silencio todo este tiempo, habló de repente:
—Papá, no creo que las demás familias se queden de brazos cruzados y dejen que nos destruyan.
Paloma asintió.
—Leo tiene razón. Tenemos que encontrar aliados en las otras familias también. Estoy segura de que encontraremos una salida.
—Te entiendo. —Gonzalo asintió pensativo, aunque seguía sintiendo incertidumbre ¿Por qué los López se tomarían tantas molestias si las cosas fueran tan fáciles?
Lo único que podían hacer e