Lucía enarcó una ceja. Se acercó a Leo.
—Señor Cruz —dijo ella. Aunque Leo le caía mal, seguía siendo el sucesor de los Cruz. Podía utilizarlo en su beneficio.
Leo cambió inmediatamente la expresión de su cara al oírla. Al ver que era Lucía, sonrió:
—Señorita Flores, qué casualidad que esté aquí.
—Sí. Julio y yo estamos aquí por unos asuntos —dijo ella, mirando a Julio. Leo se dio cuenta ahora de que Julio también estaba allí y se desinfló un poco.
—Ah, es el señor César.
Julio era el director