—Señorita Juliana—saluda Andrea alegremente, entrando en el despacho en la planta 17, correspondiente a Juliana—Aquí tiene los documentos que usted pidió.
—Mm. Puedes dejarlo ahí—Juliana señaló la mesa con la cabeza—¿Cuánto tiempo llevas trabajando aquí?
—Dos meses, señorita—informó Andrea, temerosa de que se metieran con ella por eso. Había oído que Juliana era difícil de tratar. Sorprendentemente, la mujer solo sonrió.
Dos meses era un buen tiempo; ni demasiado nueva ni tampoco demasiado exper