—¿Para mí? ¿Seguro que no era solamente para ti? —se burló Valerio.
—Vienes a decir que todo lo que hacías era por mi bien, pero en realidad, sólo estás frustrado por que al fin y al cabo no ganaste nada—No era tan idiota después de todo.
Años de convivencia con Fabián le habían permitido ver la verdadera podredumbre que yacía en su corazón.
Aunque Julio de verdad algún día se muriera, el Grupo César nunca pertenecería a Valerio.
Al menos no hasta un siglo después, cuando faltase Fabian.
La cara