El tono de Jaime reflejaba una absurda confianza, convencido de que María quería quedarse por voluntad propia y que su marcha se debía únicamente a la intromisión de Sofía. Pero Sofía no pensaba lo mismo.
—María, ¿aún después de todo quieres quedarte con él? —preguntó.
María miró a Sofía, luego a Jaime y suspiró:
—No.
Sofía sonrió triunfante mientras Jaime montaba en cólera.
—¡Mejor Piénsatelo dos veces antes de responder a esa pregunta, María Rodríguez! ¿Por qué no iba a querer quedarse? ¿