Bruno no sabía cómo Julio podía estar tan seguro de sí mismo, pero no insistió más. Lo que le pasara a Julio no era asunto suyo. Lo único que tenía que hacer era convencer a Sofía de que no siguiera con él para que no se metiera en líos.
Pero a Sofía no le importó. Preguntó con curiosidad:
—El negocio familiar también ha empezado a estancarse, ¿verdad?
Bruno frunció el ceño. No le gustaba adónde iba esto.
—¿Por qué no consideras comprar el negocio Cruz? — Sofía sugirió.
Si eso ocurriera, Julio