Ajena a los celos de Julio. Sofía asintió.
—Bueno, han pasado unos años, pero nuestra relación sigue ahí. Solíamos pasar mucho tiempo juntos cuando éramos más jóvenes.
—¿Relación?
La amargura se extendió por la boca de Julio. Ya ni siquiera sabía si compartía eso con Sofía.
Su silencio invitó a la curiosidad de Sofía.
—No estás celosa, ¿verdad?
Julio no dijo nada.
¿Celoso? ¿Cómo no iba a estarlo? Sofía y Rodrigo ya tenían su parentesco como discípulos. Ahora ambos eran hijos de los Diez de Élit