Durante los pocos días que pasaba en el hospital, Bruno la llamó varias veces, sobre todo para preguntarle por qué no había vuelto a casa. Ella se inventaba alguna excusa, por eso él no insistía más.
—Mañana tengo previsto ir a Guadalajara. ¿Tienes tiempo para acompañarme?—le preguntó. Había terminado su trabajo en DF y era hora de ocuparse de los asuntos que le esperaban en Guadalajara.
Bruno hizo una pausa mientras consultaba su agenda con su ayudante. Pronto contestó: —Claro, pero no puedo