Las emociones de Sofía se agitaron tras escuchar la historia de su padre. Miró al hombre de mediana edad que tenía delante, deseando culparle, pero sin encontrarle ningún defecto.
No parecía tener elección en ese tipo de situación.
¿Pero estaba realmente libre de culpa? Sofía no lo creía.
Dsede su perspectiva, si Bruno quería amar a quien quisiera, debería haber luchado por el puesto de heredero.
Una vez sentado en la cima de la jerarquía, nadie se atrevería a opinar.
O mejor dicho, no debe