Xenia se asustó por la expresión de enfado de Julio y dijo:
—Si no hay nada más, yo iré primero. Adiós.
Se marchó a toda prisa, temiendo que Julio pudiera hacerle daño si caminaba despacio.
Aunque no estaba segura de lo que había ocurrido, Xenia intuyó que había dicho algo malo y se marchó rápidamente.
Julio se quedó parado con dolor de cabeza.
Sin tiempo para pensar, condujo hasta Orihuela. Quería explicarle a Sofía antes de que las noticias de su ruptura se hicieran públicas mañana.
Al l