Camila se quedó quieta, arrepentida de haber venido. Temía empeorar el humor de Sofía si le entregaba la tableta en ese momento.
Sofía se levantó, dispuesta a coger ella misma la tableta. Camila se acercó rápidamente y se la entregó.
—Espera. No hay necesidad de apresurarse.
Pensando que se trataba de algo relacionado con el hospital, Sofía leyó despreocupadamente las noticias en la tableta. Su rostro se llenó de vergüenza cuando vio el titular. Era evidente que Felipe había logrado captar su