Julio frunció aún más el ceño y miró incrédulo a Sofía. —¿Has visto la foto?
Sofía no respondió. No había razón para negarlo.
—¿Has buscado en mi estudio? —preguntó furioso. Había guardado la foto en su estudio, oculta en un lugar poco visible. Ella no habría visto la foto si no hubiera sido minuciosa.
Sofía ya no le tenía miedo. De hecho, le parecía divertido.
—Sí, así es —Tenía curiosidad por saber qué haría Julio ahora.
En ese momento, tenía ganas de golpear a alguien. Pero no a Sofía,