Cuando llegaron a Orihuela, Alejandro estaba a punto de abrir la puerta del coche para Sofía cuando ella misma salió.
—Te lo traeré, Alejandro. Puedes esperar fuera primero—dijo.
Alejandro negó con la cabeza.
—No hace falta. Te seguiré arriba y esperaré junto a la puerta—. No quería obligar a Sofía a hacer dos viajes. El señor César le echaría la bronca si lo hacía.
Sofía no se negó. Ambos subieron y llegaron rápidamente al condominio de Julio.
Utilizó las llaves que él le había dado para