Los dos cenaron felices, disfrutando de la compañía del otro.
—¿Has tenido un día ocupado? preguntó Sofía, echando un vistazo al escritorio de Julio, lleno de montañas de documentos.
Se sentía mal. Siempre parecía tan relajado y despreocupado con ella, incluso a veces cocinaba para ella. Resultó que en realidad estaba muy ocupado en el trabajo.
Julio asintió.
—Sí. La empresa está pasando por un periodo intenso.
No le contó nada de lo extraño que estaba pasando últimamente en el trabajo. Pa