Al final, el taburete no golpeó a Fernando porque Sofía actuó a tiempo y apartó a Emilio de una patada. Su mirada recorrió a Emilio con frialdad y se posó en Fernando con un destello de ira:
—¿Por qué no lo esquivaste?
—Sofía, yo...
—¿Crees que todo se resolverá al devolverle tu vida? ¿Crees que se sentirá culpable después de matarte? —Sofía lo fulminó con la mirada, sintiéndose indignada.
¿Cómo podía existir un niño tan tonto? ¿Qué ganaría con dejarse matar por un padre que nunca le quiso