Al día siguiente, después de que Sofía y Julio visitaran al abuelo en la vieja mansión, ambos volvieron a sus ocupadas rutinas. Aunque ya eran oficialmente pareja, para Sofía no parecía haber cambiado mucho.
—Doctora López, últimamente me duele mucho la cabeza. ¿Podría ayudarme a ver qué me pasa? —dijo una voz familiar mientras una figura empujaba la puerta de la oficina.
Sofía estaba a punto de decirle que hiciera una cita en el consultorio, ya que ella solo se encargaba de las cirugías y aún n