Cuando Sofía llegó a la oficina de Yolanda, esta se levantó de inmediato y dijo:
—Llegas en buen momento. Echa un vistazo a la ropa recién confeccionada.
Mientras hablaba, le pasó un vestido de color azul claro. Ya solo el color llamaba la atención. La sonrisa en el rostro de Yolanda indicaba que estaba satisfecha con la prenda.
Sofía lo tomó y lo examinó detenidamente. No tenía problemas con el color de la ropa, pero la forma... Frunciendo el ceño, se lo devolvió a Yolanda:
—Yolanda, ¿te lo ha