En la mesa, los ojos de Inés Lorenzo se clavaban en Julio, lo que avergonzó mucho a Salvador.
—Sofía, ¿cuánto tiempo piensas quedarte esta vez?
Salvador tuvo que cambiar el tema para contener la rabia en su interior. Sofía, que estaba comiendo, levantó la cabeza y respondió:
—Tío segundo, vine a recoger a Juan y Fabiola, y mañana temprano nos iremos de vuelta.
—¿Tanta prisa? Ahora que has vuelto, ¿no podrías quedarte unos días más? —Estaba un poco decepcionado, realmente esperaba que Sofía se