—¿Por qué? —Felipe no entendía nada. Miró a su abuelo con desconcierto, esperando que le aclarara las cosas.
Sin embargo, el Anciano Díaz, después de echarle un vistazo, respondió con indiferencia:
—¿No sería bueno hacer más amigos?
Felipe preguntó:
—¿Qué quieres decir con eso?
—Abuelo, ¿me tomas por tonto? —Se quedó sin palabras. ¿Hacer amigos? ¿Desde cuándo necesitaba hacer amigos de esa manera?
El Anciano Díaz tosió incómodo, sintiéndose descubierto:
—Simplemente creo que Sofía, esa chica,