Cuando él llegó al edificio de Sofía, parecía que estaba a punto de salir. Por eso le preguntó de esa manera.
—Voy a buscar a mi segundo hermano. No quiero tener que estar constantemente vigilando a un grupo de personas en la entrada del barrio. —Lo que acababa de pasar le había hecho entender que tenía que resolver esto lo más rápido posible.
—Iré contigo —dijo Julio.
Sofía frunció el ceño. Miró sus heridas, y estaba a punto de rechazarle, pero escuchó a Julio decir:
—Estoy bien, es una cosa