Aunque Antonio y Francisco solían discutir a menudo, en el fondo del corazón de Antonio, tanto Francisco como Sofía eran muy importantes para él. Desde pequeño fue un huérfano, criado por el abuelo de Sofía, y en su mente, Sofía y Francisco eran su familia.
En esta situación, él no podía aceptar que Francisco estuviera en peligro por una mujer, y el hecho de no haber intervenido de manera más drástica para separarlos ya era su último acto de concesión.
—Está bien, hermano, no te enojes. Sé que t