María permaneció junto a la cama de Juan durante mucho tiempo, repitiendo sus palabras una y otra vez, hasta que la noche cayó y Juan finalmente despertó.
—María?— Al abrir los ojos, lo primero que vio fue a María con los ojos rojos. —¿Por qué estás llorando? ¿Quién te ha molestado?
Parecía que no se había dado cuenta de su propia situación en ese momento. En lugar de eso, su preocupación inmediata fue María. Esta respuesta hizo que los ojos de María se llenaran aún más de lágrimas y un poco de