Diego no parecía preocuparse por lo que Yuri había dicho. Había dejado a Yuri en la isla con la esperanza de que vigilara a Sofía, no porque quisiera que fueran amigas. Sin embargo, Diego la miraba con una mirada escéptica, como si dudara de la veracidad de sus palabras.
Yuri percibió su desconfianza y no podía creerlo.
—Diego, ¿acaso piensas que yo la he hecho desaparecer? ¿Que la he ayudado?
En realidad, nadie esperaba que Yuri ayudara a Sofía. Pero lo que nadie sabía era que, al enviar a