Una hora más tarde, las luces de la sala de urgencias se apagaron y un médico salió de la habitación.
—La vida del paciente no corre peligro, pero el estado de sus miembros inferiores es más grave que antes—anunció solemnemente el médico.
Al oír eso, Sofía se sintió inquieta.
—¿Hay todavía alguna posibilidad de recuperación?—preguntó.
Mirándola, el médico no dio una respuesta clara.
—Es difícil de decir. Ahora mismo no es muy probable, pero no es imposible. Los milagros pueden ocurrir en