Una vez en el centro comercial, María empezó a limpiar los estantes. Aunque los Rodríguez no eran tan ricos como los López, no les faltaba dinero. Así, María podía comprar lo que quisiera sin pensárselo dos veces.
Después de comprarse unos cuantos conjuntos, compró ropa para sus padres.
Luego miró a Sofía.
—¿Hay algo que te guste? Te lo compro.
—¿En serio? —Sofía sonrió y recorrió la tienda con la mirada, pero no vio nada que le gustara.
—En serio. ¿Quiénes somos? Te daría toda mi persona si pud