MAGGIE
Para cuando salgo de mi última clase, Diego está apoyado al final de la escalinata de mi facultad, fumando y esperándome tal y como me ha prometido esta mañana. Un par de chicas de mi clase pasan cerca suya, veo como cuchichean y lo miran, y las entiendo.
—¿Qué tal el primer día, novata? —Me engancha el brazo a los hombros y me besa—. ¿A que era mejor quedarnos en la cama?
Lo empujo un poco, pero sólo sonríe.
—Ha estado guay.
—No sé si llamaría "guay" a tener que seguir estudiando otros